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Italia se prepara para un referéndum sobre cannabis: Europa mira a Roma

Después del bloqueo de 2022, el movimiento cannábico italiano vuelve a la carga con más firmas, más apoyo y una pregunta clara para los ciudadanos.

Movimiento por el referéndum del cannabis en Italia
Italia ha superado las 500.000 firmas necesarias para convocar un referéndum sobre la despenalización del cannabis. Si la Corte Constitucional lo admite, la votación podría celebrarse en otoño.

Italia podría convertirse en el primer país del sur de Europa en someter la política de cannabis a votación popular. La campaña "Referendum Cannabis Legale" ha anunciado que ha superado las 500.000 firmas requeridas por la Constitución italiana para activar un referéndum abrogativo. La pregunta es directa: eliminar las penas de cárcel por cultivo de cannabis para uso personal y despenalizar la posesión de pequeñas cantidades. Si la Corte Constitucional admite la consulta — y esa es la gran incógnita —, los italianos podrían votar en otoño de 2026.

El fantasma de 2022

No es la primera vez que Italia llega hasta aquí. En 2021, una campaña similar recogió más de 630.000 firmas en tiempo récord, impulsada por la plataforma digital de recogida de firmas que el gobierno italiano habilitó durante la pandemia. Pero en febrero de 2022, la Corte Constitucional declaró inadmisible el referéndum. El argumento: la pregunta planteada era demasiado amplia y podía entrar en conflicto con las obligaciones internacionales de Italia bajo la Convención Única de Estupefacientes de la ONU de 1961.

El movimiento aprendió la lección. La nueva pregunta referendaria es más estrecha y más precisa. No pide la legalización del cannabis — eso requeriría una ley parlamentaria —, sino la despenalización del cultivo personal de hasta cuatro plantas y la eliminación de la cárcel como pena por posesión de cantidades inferiores a 15 gramos. Los promotores, asesorados por constitucionalistas de las universidades de Roma y Bolonia, aseguran que esta formulación respeta tanto la Constitución italiana como los tratados internacionales.

El panorama político italiano

El contexto político en Italia ha cambiado desde 2022. El gobierno de centroderecha liderado por Giorgia Meloni mantiene una postura firmemente contraria a cualquier flexibilización de la política de drogas. El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, ha calificado la campaña referendaria como "una amenaza a la salud pública". Sin embargo, las encuestas cuentan otra historia: según un sondeo de SWG publicado en abril, el 58% de los italianos apoyan la despenalización del cultivo personal, y el porcentaje sube al 72% entre los menores de 35 años.

El apoyo político directo proviene del Partito Democratico, los Verdi y el Movimento 5 Stelle, que en conjunto representan alrededor del 40% del electorado. Más significativo aún es que sectores del centroderecha moderado — incluidos algunos alcaldes de Forza Italia — han expresado apoyo tácito. La senadora Emma Bonino, histórica defensora de los derechos civiles en Italia, ha declarado: "No se trata de izquierda o derecha. Se trata de dejar de encarcelar a personas por una planta."

¿Qué pasaría si gana el Sí?

Un referéndum abrogativo en Italia no crea ley nueva — solo elimina partes de una ley existente. Si gana el Sí, se eliminarían las referencias al cannabis del artículo 73 del Testo Unico sulle Sostanze Stupefacenti (DPR 309/1990), lo que despenalizaría de facto el cultivo de hasta cuatro plantas y la posesión personal. El Parlamento tendría entonces la tarea de legislar un marco regulatorio — o no hacerlo, dejando un vacío similar al que España tiene con sus clubs sociales.

Los expertos en política de drogas europeos ven en el caso italiano un potencial efecto dominó para el sur de Europa. Si Italia despenaliza, la presión sobre España, Grecia y los países balcánicos se multiplicaría. "Italia y España son los dos países mediterráneos con mayor consumo de cannabis y con políticas más punitivas", explica Tom Decorte, profesor de criminología en la Universidad de Gante y asesor del EMCDDA. "Si uno de los dos se mueve, el otro no podrá quedarse quieto mucho tiempo."

La mirada desde España

En España, un referéndum de estas características es constitucionalmente inviable — la Constitución de 1978 no prevé referéndums abrogativos a iniciativa ciudadana. La vía parlamentaria es la única opción, y hasta la fecha ningún partido con representación significativa ha presentado una proposición de ley para despenalizar el cultivo personal. Pero el movimiento italiano tiene un efecto indirecto: demuestra que la demanda social existe, que se puede articular democráticamente y que las encuestas favorecen ampliamente la reforma.

Europa mira a Roma. Si la Corte Constitucional italiana admite la consulta — se espera una decisión antes de julio —, el otoño de 2026 podría marcar un antes y un después para la política de cannabis en el Mediterráneo. Y si los italianos votan Sí, España tendrá que explicar por qué sigue siendo el único gran país europeo que ni regula, ni legaliza, ni consulta a sus ciudadanos sobre el cannabis. Esa conversación, tarde o temprano, llegará.

Fuentes